Madrid me excita!

Buuuufff Madrid, Madrid, Madrid… Madrid me seduce y me excita. Estoy en el AVE de regreso a Barcelona y no dejo de recordar los momentos  vividos estos días. Repaso los encuentros con viejos y nuevos amigos y no puedo evitar sentir una sospechosa humedad en mi sexo. Madrid me excita, vosotros me excitáis.

De todas las fantásticas experiencias vividas tengo un especial recuerdo por el encuentro con Pedro. Era su primera cita con una escort y sentía una mezcla de sensaciones: excitación, deseo, miedo, desconfianza. Quería vivir una experiencia excitante pero sentía el temor de ir a un apartamento extraño con una persona desconocida. Mi primer objetivo fue que se sintiera seguro y confiado, en un espacio relajado y sensual en el que cada detalle le excitara el cuerpo y la mente, que superara los miedos y se lanzara a disfrutar en un mar de placeres.

A la hora acordada, con puntualidad suiza, Pedro llamó a la puerta. Lentamente le abrí y me oculté detrás de ella y desde allí, escondida, le di un sobre con un titular: “Instrucciones para el placer” y le invité a recorrer el apartamento para comprobar que sólo estábamos él y yo.

Delante de él se abría mi pequeño apartamento situado en la zona de Colón en el que unas notas de música sensual llenaban el espacio ténuemente iluminado por unas velas. Pedro, siguiendo las instrucciones, abrió la botella de vino, llenó las dos copas y se cubrió los ojos con una media negra. En ese momento apareciendo de la penumbra le besé suavemente, acompañé una copa a sus labios ofreciéndole un pequeño sorbo de vino, y empecé, empezamos a acariciarnos los cuerpos. Yo acariciaba y desnudaba lentamente a Pedro mientras él iba descubriendo mis formas y desnudándome, desde su oscuridad, sintiendo mis formas en su sus manos y en su imaginación.

Los sabores de la pasión

Una vez desnudos y entre caricias le tumbé en la cama, le ofrecí una colección de sabores a ciegas que, situados sobre mi cuerpo, dibujaban caminos de sabores y de placer. Cerezas, fresas, mermelada de moras, bombones de chocolate, bombones de mojito…Pedro los buscaba, ávido, excitado, por mi cuerpo mientras yo me sentía más y más mojada. Finalmente, Pedro encontró el premio, el bombón de fruta de la pasión situado en el mejor lugar  y ahí fue donde se sacó la media, descubrió la luz y el placer.  Lo que pasó a partir de ese momento lo deberéis imaginar ya que quedará para siempre en la intimidad y el recuerdo de Pedro y mía.

Sin duda volveré a Madrid para vivir nuevas #NuriaGlamExperience

Gracias Pedro!

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